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Seminario en el CEMS: “Juventudes en contextos de exclusión: América Latina y Venezuela”

El CEMS tiene el agrado de invitaros al seminario-conversatorio “Juventudes en contextos de exclusión: América Latina y Venezuela”, a cargo de Ybelice Briceño (Universidad de Venezuela-UAB), el jueves 28 de novembre de 2013 a las 18 hs. en el Auditorio “Mercé Rodoreda” del campus de Ciutadella de la UPF.

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Jóvenes y participación política y social en un mundo en crisis. Sesiones Greds 2012-13 Jordi Mir Garcia


Podemos hablar de Paco

A dos meses de la marcha de Paco Fernández Buey, algunas aún no podemos hablar del Paco pensador, del Paco filósofo, del Paco intelectual. Si podemos hacerlo del “Paco vital”, del “poeta obrero”, del “insumiso discreto”, del inconforme convencido, del eterno crítico. Porque ese es el Paco de los estudiantes, del despacho, del bar de la universidad. Podemos hablar del Paco con el que conversábamos sobre lo humano y lo divino, porque entrar en su despacho era abrir un mundo de posibilidades, conversaciones apasionantes, análisis estructurales, divagaciones teóricas, propuestas movimentistas o esperanzas poliéticas.

Podemos hablar del Paco sarcástico, del Paco inteligente, fino, trabajador, certero. Del Paco profesor, pero sobre todo, del Paco maestro. Del Paco amigo, compañero, referente. También podemos hablar del optimismo de Paco, de su energía, entusiasmo y voluntad para participar de toda iniciativa que quisiera cambiar el orden de las cosas. Podemos hablar del Paco antisistema, del joven eterno, del estudiante estudiado. Del Paco cinéfilo, cultural, político… Pero sobre todo, podemos hablar del Paco personal, de aquel que todos sentíamos tan cerca.

Un día nos vimos en su despacho después de una asamblea de estudiantes en la que habíamos decidido invitarlo a participar en una mesa redonda sobre el proceso de Bolonia. Me recibió con un cigarro en la mano y una nube de humo, como solía hacer mientras se lo permitió la salud, y no las normas. Con su calma y serenidad propias, enseguida me otorgó la cercanía, amabilidad y confianza necesarias para entrar en su pequeño mundo: una habitación llena de libros amontonados, papeles organizados y recuerdos escogidos. Sabía perfectamente donde lo tenía todo, porque su biblioteca no era tan grande como su memoria. Los libros que entonces me prestó nunca necesitó pedírmelos porque volvería muchas veces a su encuentro.

Aquel día no hizo falta hablar de Bolonia, no necesitamos acordar la intervención ni organizar el acto, sólo dijo que quería participar, colaborar en lo que necesitáramos. Paco era una apuesta segura, siempre supimos que podíamos contar con él, que estaba de nuestro lado. Porque sabía que la lucha es de los jóvenes y no tan jóvenes que como él, siempre están alerta a las bajezas del sistema. Porque creía que “los universitarios no están al margen de lo que ocurre, si no que hacen política de otra manera”. Política distinta a la que se hace habitualmente en el actual sistema institucional. “Porque quieren una democracia de verdad y desearían participar en un ágora limpia.”1

Uno de los estudiantes que pasó por sus clases ha dicho de él que era “uno de los pocos intelectuales que saben que el pensamiento no está en una torre de marfil”, y es cierto, en el sentido de que Paco sabía que la política, como la ética, estaba al alcance de todos. Porque ante las críticas vertidas sobre los jóvenes cuando éstos salen a la calle protestando contra los planes económicos de los que mandan en el mundo o reivindicando otro modelo de universidad pública, Paco tenía claro que “en vez de echarles la bronca cotidiana y recurrente por su despolitización o por su mala politización, mejor sería escucharles y colaborar con ellos a la limpieza del ágora. Que falta hace.”

Ahora sí, podemos volver a hablar de Paco.

1Fernández Buey, Francisco “Los estudiantes en la escena pública” Artículo publicado en el diario El País, el 12/11/2009.


La primavera valenciana

Por Jordi Calvo

Hay quien ha utilizado el trending topic primaveravalencia para referirse a las protestas de Valencia de los últimos días, respondidas con brutalidad policial. Se trata, sin duda, de un término exagerado, provocativo y para hacer eso mismo: un trending topic de twitter. Pero en Valencia hay elementos, más de dos y de tres, que hacen que no esté tan lejos de las primaveras árabes. Primero, el gobierno valenciano es de una de las derechas más conservadoras que haya conocido Europa. Segundo, los políticos en el poder del Partido Popular  están envueltos en infinidad de casos de corrupción, muestras de arrogancia y son protagonistas de demasiadas inversiones fastuosas, dignas de las dictaduras árabes. En tercer lugar, la gente de la calle, entre la que me cuento como valenciano, estaba paralizada, pensaba que nada podía cambiar, que salir a la calle no servía de nada, porque nunca dejarían el poder quienes durante tantos años lo han atesorado. Cuarto, porque esta misma gente ha visto que son más de los que pensaban, que quienes quieren cambiar las cosas quizá sean hasta mayoría, que el PP se había dedicado a dormir a la ciudadanía con coches de carreras, veleros y aeropuertos sin aviones, pero que, aun así, el pueblo valenciano está despertando. Y quinta semejanza entre Valencia y una dictadura árabe: la policía ha seguido la estrategia de amedrentar, de dar una lección,  del “despues de ésta, ya no volveréis a protestar, niñatos”, del uso de la violencia indiscriminada y desproporcionada ante las manifestaciones ciudadanas.

Solo hay que ver las imágenes. La valenciana ha mostrado ser una policia antidemocrática, muy gris, que ha herido a numerosos adolescentes y que se ha aplicado con tal violencia que nos hace pensar que necesita una limpieza, empezando por la delegada del gobierno en Valencia (porque alguna orden habrá dado para que la policia actúe de ese modo), seguida por el Jefe Superior de Policía valenciano (que ha llamado “enemigos” a los adolescentes) y acabando con aquellos policias que han usado la violencia de forma indiscriminada contra adolescentes que solo pedían una mejor educación para todos (también para los hijos de los policías que les inflaban a porrazos). La educación pública en Valencia es desastrosa, ya están cerca de que haya más clases en barracones provisionales que en centros de ladrillo. La sanidad está en el abismo, no paga ni los medicamentos y un largo etcétera…Son otra vez los jóvenes quienes nos dan una lección y nos apelan para que seamos todos quienes salgamos a las calles valencianas a pedir un cambio político que nos devuelva la esperanza (y la honestidad) que tanta falta hacen en esta tierra.

Publicado el 21 de febrero en Diario de un altermundistahttp://blogs.publico.es/altermundista/678/la-primavera-valenciana/


Nuestra propia revuelta

Por Jordi Calvo

Las revueltas del mundo árabe parecen haber inspirado al grupo ¡Democracia real YA! que empieza convocando a las personas desempleadas, mal remuneradas, subcontratadas, precarias y jóvenes. Quizá la mayoría de la población española que sobrevive como puede en una crisis que ya empiezo a sospechar que están alargando más de la cuenta para convencernos de que la única solución es lo que decía Margaret Tatcher en sus tiempos: más capitalismo, más libertad de mercado, menos políticas sociales… No, no solo lo parece, sino que es exactamente lo que está haciendo el Gobierno español, especialmente durante el último año.

Con este panorama político en el que el partido obrero gobierna para los patronos y en el que al Partido de la Patronal (PP) se le escapa la sonrisa cuando ven el trabajo sucio que le están haciendo sus contrincantes electorales directos, parece que no queden más alternativas. Además, nos dirán que votar a una tercera opción es tirar el voto. El Partido de la Patronal argumentará que debe gobernar el partido que más votos consiga, porque no sé como lo hacen pero nadie quiere pactar con ellos. El falso partido obrero dirá que hay que hacer un voto útil, para que no vuelva la derecha. ¡Pero si nunca se fueron! Por suerte, hay otras opciones para hacer un voto que como llama Wallerstein, nos sirva para defendernos (de la ofensiva neoliberal), aunque sea con voces minoritarias que parece que clamen en el desierto.

Afortunadamente, la política no es solo lo que pasa en los gobiernos, sino también lo que ocurre en los centros sociales, en las asambleas de barrio, en las reuniones “conspirativas” de inconformistas, en las protestas casi desapercibidas de ilusionadas activistas, en las campañas de entidades sociales, en las manifestaciones, en los manifiestos, en los blogs, en las webs… Dicen que las revueltas del mundo árabe son resultado de la iniciativa espontánea ciudadana. Yo creo que no se trata de algo tan espontáneo, sino que pequeños y grandes grupos han ido conformando una base crítica suficiente (a base de mucho trabajo) para que en un momento dado llenemos las calles y seamos capaces de resistir en una plaza hasta que caigan codiciosos y corruptos políticos y empresarios que llevan gobernando visible o invisiblemente nuestras vidas. Quizá la convocatoria del 15 de mayo no sea la definitiva, pero seguro que será un paso más hacia la conformación de nuestra propia revuelta.

Fuente:  Diario de un altermundista