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La mobilització del 15-O i l’edifici15o un any després

Article publicat a Catalunya Plural @CatalunyaPlural dins d’ eldiario.es @eldiarioes el 15 d’octubre de 2012. Enllaç

 

El 15 d’octubre de 2011 havia passat mig any de la manifestació i de les posteriors acampades del 15 de maig, i per aquella data s’havia convocat una jornada de mobilització internacional que va ser seguida a diferents parts del planeta. Les experiències viscudes a diferents llocs com Tunísia, Egipte, Islàndia, Espanya, o els Estats Units, on la població havia sortit al carrer per fer sentir la seva veu i provar d’aconseguir un canvi d’arrel animava aquesta convocatòria. La manifestació de Barcelona es proposava amb la consigna “De la indignació a l’acció”, i es buscava fer actes de contestació que anessin més enllà de la marxa habitual. Tres eren les opcions possibles que es van preparar associades als tres dels àmbits que generaven, i generen, més preocupació: educació, sanitat i habitatge. Les persones que van optar per l’acció d’habitatge van abandonar l’Arc de Triomf, punt final de la manifestació, per dirigir-se a Nou Barris, al carrer Almagro, a l’Edifici15-O. Allà, un immoble de pisos no venuts des de la seva construcció ja feia anys havia estat ocupat amb l’objectiu de facilitar habitatges a deu famílies que havien perdut les seves per no poder pagar les despeses que els suposen. La mateixa nit del dissabte van arribar els primers habitants i es van començar a condicionar els pisos. L’acció organitzada per diferents col.lectius, entre ells l’associació 500×20 del barri, havia estat un èxit.

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Crisi i revoltes socials actuals – Curs/seminari

A partir de dilluns comencem un curs/seminari que us presentem aquí per si us pot interessar participar de la manera que considereu més oportuna. Intentarem tuitejar alguna coseta utilitzant l’etiqueta #crisirevoltes .

Crisi i revoltes socials actuals

La crisi global que estem travessant des del 2008 ha donat lloc a protestes, revoltes, mobilitzacions i moviments socials diversos. Aquest curs proposa una aproximació als exemples més significatius de tots ells, analitzant les seves formes d’acció, organització i de pensament, les seves alternatives davant les institucions polítiques i econòmiques, i les seves propostes davant dels problemes actuals. També examinarem les seves repercussions en la construcció col·lectiva de les nostres societats contemporànies.

Introducció, marc general de les anàlisis i aproximacions teòriques

1. (2 juliol) Quina crisi i quines revoltes? Sonia Arribas i Jordi Mir Garcia

2. (3 juliol) L’evolució de la crisi des del 2008 fins a l’actualitat. Francisco Ferrer, del Seminari Taifa

3. (4 juliol) La ciència, la crisi i les revoltes. Salvador López Arnal

Protestes i revoltes múltiples: evolució i reptes davant la crisi

4. (5 juliol) Nous reptes del pensament crític. Christopher Morales i Jordi Mir Garcia

5. (6 juliol) Protestes i mobilitzacions a Europa. La revolució islandesa; Grècia davant la deutecràcia; Gran Bretanya: dels disturbis estivals a les protestes estudiantils. Florencia Fassi i Sonia Arribas

Les protestes del 15-M i els indignats a l’Estat espanyol i Catalunya

6. (9 juliol) Del moviment antiglobalització al moviment dels indignats: balanç, perspectives i reptes. Robert González i  Esther Vivas

7. (10 juliol) Repercussions de l’15-M a la construcció col·lectiva de la nostra societat.Els joves i les  seves noves formes de participació política. Maria Canut, Helena Martínez, Víctor Todó, Hugo Villacampa

8. (11 juliol) Estratègies d’acció no violentes i desobediència civil en els col•lectius del 15-M. Els mitjans de comunicació i el 15-M. El 15-M des d’una perspectiva de gènere. Joseba Fernández i Sandra Ezquerra

Els moviments socials des del 2008 i les seves propostes davant els problemes contemporanis

9. (12 juliol) Moviments socials davant la precarització. Antonio Gómez

10.(13 juliol) El cooperativisme com a alternativa econòmico-social davant la crisis. David Fernàndez (COOP57)

Calendari: del 2 al 13 de juliol del 2012

Horari: de 17.00h a 20.00h

Aula: 20.049 – (Ed. Jaume I) Campus de la Ciutadella

Llengua: Català i castellà

Més informació:

http://www.upf.edu/estiu/cursos/2012/1520-2012/objectius/

centre.moviments [at] upf.edu


¿Hay que pagar la deuda?

Por Esther Vivas

La deuda es hoy una cuestión central en la agenda social y política. En su nombre se llevan a cabo privatizaciones, recortes, ajustes y, en definitiva, se transfiere el coste de la crisis a la mayor parte de la población. Pero, ¿a quién beneficia la deuda? ¿Quién la contrajo? ¿A qué ha servido? ¿Quién debe pagarla? A estas preguntas buscan respuesta aquellos que en el seno del movimiento indignado plantean una auditoria ciudadana de la misma.

En la década de los años 80, 90, 2000, vimos el impacto de la deuda externa en los pueblos del Sur, mediante la aplicación sistemática de programas de ajuste estructural y de recortes sociales, que se decían necesarios para hacer frente a su pago. Desde el 2010, con el estallido de la crisis de la deuda soberana, ésta se ha convertido en un tema clave en los países de la Unión Europea, y en especial en los de su periferia donde se condensan las contradicciones de la crisis contemporánea.

La deuda externa ha sido un instrumento de control y dominación de las elites políticas y económicas del Norte respecto al Sur, y un potente mecanismo de transferencia de recursos financieros en sentido inverso. Ahora, la misma lógica centro-periferia de sometimiento vuelve a darse aunque, en este caso, en el seno de Europa y se repite el mantra de que es necesario pagar la deuda y de que para hacerlo es imprescindible aplicar dichas medidas de ajuste.
Pero el repudio de la deuda ha sido una constante a lo largo de la historia. La doctrina de la deuda odiosa, que en derecho internacional se utiliza para repudiar una deuda tomada por un gobierno y utilizada en contra de su pueblo, se ha esgrimido y aplicado para no pagar deudas contraídas a lo largo de los siglos XIX, XX y XXI.

Desde hace años, organizaciones sociales en los países del Sur impulsan campañas para denunciar la ilegitimidad de la deuda y en consecuencia su no pago. Y las auditorías han sido uno de los principales instrumentos utilizados con este fin. La experiencia más relevante fue la llevada a cabo en Ecuador donde, en 2007, se puso en marcha la Comisión de Auditoría Integral de la Deuda Pública Interna y Externa, formada por representantes de la administración y de organizaciones sociales ecuatorianas y de otros países, y que culminó, en el 2008, rechazando pagar parte de la deuda al declararla ilegítima.

El proceso de auditoría posibilita investigar porqué las deudas fueron contraídas, para qué sirvieron, a quiénes beneficiaron y sacar a la luz las irregularidades presentes en su contratación, revelar la complicidad de sus acreedores y obtener los fundamentos legales para su repudio. Se trata de un instrumento profundamente pedagógico que permite discutir sobre el funcionamiento del Estado, de la economía de mercado, de las relaciones institucionales e inyectar un rayo de luz en los oscuros pasillos de las bambalinas del poder

Con la llegada de la crisis de la deuda a Europa, organizaciones y movimientos que en décadas anteriores trabajaron en campañas de repudio de la deuda externa de los países del Sur ahora, y junto al movimiento indignado y occupier, han empezado a promover acciones de denuncia sobre el pago de la deuda y a explicar las implicaciones que ésta tiene en los recortes, las privatizaciones y el aumento de la precariedad.

Con el objetivo de promover un debate público y la participación popular en la toma de decisiones sobre la deuda y romper con el discurso hegemónico de la “inevitabilidad” de su pago, los procesos de auditoría se han convertido en una de sus principales herramientas. Su celebración debería permitir, junto a una gran movilización social, anular la parte ilegítima de la deuda y reducir significativamente el resto. En países como Grecia, Portugal, Francia, Bélgica, Irlanda, Italia y el Estado español están en marcha campañas ciudadanas para auditarla.

De este modo, frente al discurso hegemónico de “salvar a los bancos”, “rescatar a las finanzas”, “pagar la deuda”, empieza emerger otro discurso: el de “salvar a las familias”, “rescatar a los pobres”, “no pagar la deuda”. ¿Cuál es el sentido de inyectar masivamente dinero público a entidades financieras como Bankia sino mantener los privilegios de unos pocos a costa de los derechos y las necesidades de la gran mayoría?. Como bien señala Occupy Wall Street, se sacrifica al 99% para salvar al 1%.

Las verdades absolutas para hacer frente a la crisis empiezan a resquebrajarse. Otra conciencia colectiva emerge desde abajo y empieza por preguntarse: ¿Hay que pagar la deuda? La respuesta es clara.

*Artículo publicado en El Huffington Post, 14/07/2012. Blog de Esther Vivas en El Huffington Post.
**Esther Vivas, coautora de ‘Planeta Indignado. Ocupando el futuro’

+ info: http://www.esthervivas.com



“La crisis es un punto de inflexión, nunca se vuelve al antes de la crisis”

Entrevista a Josep Maria Antentas y Esther Vivas a raíz de la publicación de “Planeta indignado. Ocupando el futuro”

Mayo se viene, o mejor dicho, ya esta instalado como un mes bastante noticioso en cuanto a política se refiere, comenzó con la conmemoración del día de los trabajadores, para no tardar en volver a la palestra con el encuentro del Banco Central Europeo en Barcelona y está pronto a conmemorar un año del recordado 15M. Quizás no sea coincidencia entonces que Esther Vivas y Josep Maria Antentas lo hayan elegido para lanzar su segundo libro en colaboración; Planeta Indignado, Ocupando el futuro (Editorial Sequitur), que viene a analizar el impacto de la actual crisis y los alcances del movimiento del 15M. Nos citamos en un café para conversar un poco de los temas que abarcan en su estudio y que desde el próximo 7 de mayo podrá ser adquirido en librerías.

Ayer participaron en la marcha del 1 de mayo anticapitalista ¿cómo vieron este primer día del trabajo del gobierno de Mariano Rajoy?

Josep Maria Antentas: Yo creo que el hecho de que hubiera más gente de lo habitual en las manifestaciones es un reflejo del clima político que hay, lo que era previsible después de la pasada Huelga General. Este 1 de mayo ha sido cómo una fecha de transición y prefigura un mes de mayo en el cual van a haber nuevas luchas sociales, empezando por las que se preparan desde el movimiento del 15M y seguramente también habrá nuevas convocatorias sindicales. Creo, entonces, que esto es reflejo de que la lucha contra el gobierno de Mariano Rajoy ha empezado bastante rápido. Y lo que hemos visto desde la Primavera Valenciana hasta ahora es que rápidamente la reacción a este nuevo gobierno ha comenzado y que éste será un mes en el cual veremos cómo las luchas sociales van a seguir remontando frente a las políticas de recortes anuciados de “cada viernes”.

Esther Vivas: Lo que hemos visto es que desde que emergió el movimiento de los indignados las razones de la indignación han ido a más, a la vez que se han intensificado la ofensiva para recortar derechos económicos, sociales y democráticos y esto ha llegado a un extremo inimaginable hace algún tiempo. Todo esto ha dado más razones a la gente para salir a la calle y movilizarse. Y lo que hemos visto, también, es que estas medidas de privatizaciones han ido acompañadas de medidas que criminalizan a la disidencia política y social, que se basan en la política del miedo. Esto ha quedado patente en la manifestación del 1 de mayo anticapitalista, donde el objetivo del enorme despliegue policial era intimidar y coaccionar: identificando a las personas que acudían  la manifestación, preguntándoles por su ideología, etc.

Hay dos conceptos claros que me señalaban, uno es el de “respuesta” y el otro es que la gente “no ha tardado en manifestarse ante el nuevo gobierno“. Pero el gobierno tampoco ha tardado en aplicar sus reformas. ¿Cómo puede generarse una opción que no solo actúe como reacción ante las medidas ya tomadas?

Josep Maria Antentas: Tenemos una situación donde la dinámica global del movimiento es una dinámica defensiva frente a una serie de ataques sociales que no tienen parangón en décadas, y hay un intento de defenderse ante este ataque. Pero al mismo vemos que el movimiento tiene una cierta lógica ofensiva que es muy disruptiva. Por ejemplo, cuando se ocupa el rectorado de la universidad para que no se apruebe el presupuesto. Entonces el movimiento se está defendiendo frente a una agresión pero de forma disruptiva. O sea, estamos en una fase irregular donde hay una reacción a un ataque sin  precedentes, pero que aún siendo defensiva esta reacción tiene estos elementos de contraofensiva.

Y respecto a estos ataques y viendo la mano de esta administración, ¿qué es lo que se espera al fin de este gobierno?

Esther Vivas: Por un lado, la dinámica que estamos viendo es la de una de creciente intervención por parte del Banco Central Europeo, la Comisión Europea… en lo que son las economías periféricas de la Unión. Desde este modo, vamos a ver qué pasa con el Estado español. Está claro que hay presiones importantes de los llamados mercados, del poder económico y financiero, la Unió Europea, Alemania… y estas presiones van a continuar y van a implicar mayores medidas de recortes.

Al mismo tiempo, estamos viendo la actitud prepotente del gobierno de Mariano Rajoy en la imposición de estas medidas cuando afirma que “viernes tras viernes continuarán habiendo recortes”. Esto nos recuerda a la época del gobierno de Aznar, cuando nos llevó a la guerra de Irak con el 90% de la opinión pública en contra. Y esta prepotencia la vemos, también, en el gobierno catalán, con la política represiva del consejero Felip Puig. Y esta dinámica va a ir a más. Entonces lo que tenemos que ver es cuál será la respuesta social.

Si hace algunos años nos hubieran preguntado por la emergencia de un movimiento como el del 15M no lo hubiéramos imaginado, como tampoco hubiéramos imaginado la envergadura de los recortes que se están llevando a cabo, que llegan incluso a reformar algo que siempre nos han vendido como “intocable” como la constitución para poner techo al déficit público.

Josep Maria Antentas: Estamos en un momento de excepcionalidad histórica en donde lo que está en cuestión es todo un modelo de sociedad. El problema no son sólo los recortes, sino que, tras los mismos, hay una voluntad de cambio en el modelo social donde se quiere que el capital gobierne sin límites y sin freno.

En este sentido la crisis es un punto de inflexión, un antes y un después, y nunca se vuelve al antes de la crisis. Se sale de la crisis en un sentido o en otro. Y ahí están las distintas opciones. La del 15M que apuesta por un cambio de modelo en un sentido solidario y de justicia social y la del capital que apuesta por más desregulación y menos límites para si mismo.

¿Hacia dónde se encamina el Estado español? ¿Hacia uno de corte netamente neoliberal?

Josep Maria Antentas: Todo depende de quién gane en ese choque que estamos viviendo. El capital, por un lado, pretende “latinoamericanizar” Europa, o almenos la Europa mediterránea, en lo que se refiere a la desigualdad, los pocos derechos sociales. La salida a la crisis, pero, no está prefigurada de antemano. Asistimos a un choque entre opciones de sociedad distintas. De momento es el capital el que está avanzando, pero el movimiento es fuerte aunque todavía no ha alcanzado una fortaleza suficiente para provocar un cambio de paradigma. No hay que asumir entonces de forma fatalista que el cambio que propone el capital es inevitable.

Y en ese escenario, ¿en qué puede gravitar la elección francesa?

Esther Vivas: Creo que independientemente de que cambie el gobierno en Francia, la dinámica va a ser la misma. Aquí hemos visto que cuando estaba el gobierno del PSOE y ahora el del PP, más allá de algunas medidas puntuales, las políticas económicas son exactamente las mismas, por ello es necesario plantear alternativas políticas a las actuales. Y éste es también uno de los retos de este ciclo que se abre.

Hoy el descontento se está dando en distintas partes del mundo, la Primavera Árabe, las protestas estudiantiles en Latinoamérica, pero también el capital está organizado globalmente. ¿Cómo evalúan lo que está pasando fuera de las fronteras?

Esther Vivas: Yo creo que hay una perspectiva global de la protesta. Desde mi punto de vista el 15M surge a raíz de todo lo que estábamos viendo en el mundo árabe. Cuando figuras como Ben Alí en Túnez o Mubarak en Egipto cayeron por la presión social, por la movilización popular y la protesta, esto hizo que aquí la gente empezara a plantearse un “nosotros podemos”. La ocupación de la plaza Tahrir se tomó como un referente así como Islandia y las movilizaciones en Grecia. Vemos, así, como el movimiento tenía una perspectiva internacional que quedó claramente puesta de manifiesto en la jornada global del 15 de octubre y que veremos otra vez ahora con las jornadas de protesta del 12 y 15 de mayo. Y hay que avanzar en esta dirección porque, cómo bien dices, el capital es global y las resistencias tiene también que serlo.

Josep Maria Antentas: Hay una estrategia política del poder para justificar una intensificación de la represión y una política de criminalización muy fuerte, donde se disminuye el estado social por un lado y se aumenta el estado policial por otro.

La represión busca el miedo, hacer que la gente no vaya a las manifestaciones porque se va a encontrar con problemas, y crear miedo entre los propios activistas porque se están jugando la piel porque “vamos a ir a por vosotros”. Se intenta separar la opinión pública mayoritaria de los sectores más activistas, pero esto a veces les puede funcionar y otras veces no y puede tener un efecto inverso al deseado. Hasta ahora la represión ha sido tan desproporcionada que ha fracasado en su intento. Por ejemplo, fue tan exagerada la respuesta político-mediática-policial tras los hechos del Parlament de Catalunya, el 15 de junio, que al final la población no se creyó la mentira. La clave es no encerrarse en uno mismo ante el asedio del poder, sino tener una respuesta unitaria y lo más fuerte y amplia posible para evitar que el movimiento se aísle del grueso de la sociedad.

*Entrevista en la revista r@ambla. Texto de  Juan Manuel Zurita y fotografías de  Francesc Sans. 04/05/2012.

+ info: http://esthervivas.com


Una “dama de hierro” dulcificada

Los que hemos tenido la oportunidad de ver ya la película de Phyllida Lloyd sobre Margaret Tatcher estamos un poco perplejos. No se trata de una cinta sobre su vida ni sobre el personaje histórico, si no una especie de homenaje a la figura envejecida de la que fue Primera Ministra británica entre 1979 y 1990.

Parece que la directora de la cinta ha querido transmitir la imagen de una mujer fuerte, que luchó por gobernar en un mundo de hombres, que no quiso ser una “mujer al uso” y rompió esquemas en un entorno conservador logrando ser la primera líder de un partido aparentemente menos conservador que la propia realidad que representaba. Pero su ambición, las luchas por el poder, el despotismo o la frialdad y determinación que llevaron a la “dama de hierro” a tomar decisiones que costaron la vida a muchas personas, quedan desdibujadas y lejos de ser bien explicadas durante la película.

La imagen de Tatcher que llega al espectador es sobre todo, la de una mujer que sabe tomar decisiones impopulares en momentos difíciles, y que no le tiembla el pulso a la hora de emprender una guerra como la de las Malvinas, a la vez que es capaz de tener actituds tan “humanas” como la de enviar cartas personales a las madres de soldados muertos durante la contienda. Si ésto es real, todavía más cruel se nos antoja el personaje.

Pero en la cinta las Malvinas quedan reducidas a una cuestión patriótica, exenta de intereses y estrategias políticas. En todo momento “Margaret” vela por los intereses del Reino Unido y toma “decisiones difíciles en momentos difíciles” porque es su tarea hacerlo. Todo queda bajo el deber moral de la Primera Ministra con su pueblo, que con los años, entenderá la toma de estas medidas. Un paternalismo extremo, mezclado con cierto autoritarismo despótico y deber patrio, que intenta justificar las políticas llevadas a cabo por el gobierno conservador durante los años del tatcherismo.

El film acaba siendo una especie de “videoclip histórico” donde pasan casi sin darnos cuenta sucesos tan importantes como las huelgas de los mineros, las protestas contra el poll tax, los atentados del IRA, la guerra de las Malvinas o la caída del muro de Berlín. La directora se detiene, incomprensiblemente, en la tierna juventud de Margaret, así como en la vejez extrema de ésta política ya retirada de la vida activa. Demasiados minutos dedicados a una época de su vida muy poco interesante para la Historia, y muy pocos, a la etapa de mayor auge del neoliberalismo, en la que desarrolla sus políticas más influyentes.

En “La dama de hierro” Margaret Tatcher es presentada como una mujer que quiso cambiar el mundo, pero ¿hacia donde?, seguramente hacia muchas de las políticas económicas que hoy nos imponen como únicas salidas a la crisis: los recortes, la austeridad económica o las privatizaciones del sector público. Lo que en su día se llamó “desmantelamiento del Estado del bienestar” y hoy designan como “medidas de ajuste estructural” está de moda. Por eso vemos hoy una película “humanizada” sobre una de las máximas impulsoras de las políticas neoliberales de los años 80. Veremos si con los años no vemos una cinta sobre alguno de los responsables de las actuales políticas económicas de la crisis.

Sin duda, lo mejor de la película, Meryl Streep, una dama de hierro que se merece el Óscar.