Sobre la prohibición del velo en Francia

1.

La laicidad es un concepto que se aplica al Estado en tanto que estructura jurídico-política, no a sus ciudadanos. La laicidad es una exigencia normativa que se aplica al Estado, exigencia que no se puede pedir a los ciudadanos cuando hacen uso de la razón pública en el espacio público; laica no es la sociedad, sino el Estado. Aquélla es plural, éste debe ser estructuralmente laico. No es lo mismo un ‘Estado laico’ que una ‘sociedad laica’: lo primero es un ideal normativo para todo el régimen democrático, lo segundo constituye un sinsentido, una aporía, una dificultad lógica de la que no se puede salir, pues la sociedad no es laica ni religiosa, es plural. Por tanto, para intentar ofrecer respuestas a la pregunta dónde situar la religión en democracia, una cuestión especialmente relevante para la ética civil, es preciso no confundir el ámbito de lo normativo con el ámbito de lo social.

2.

La prohibición del velo en Francia supone entender la laicidad desde la neutralidad liberal, esto es, desde aquel tipo de liberalismo que propugna la intervención de los ciudadanos abstraídos de sus creencias religiosas, es el modelo “vida pública vacía de religión”. Dentro de la sociedad civil es donde actúa y se desarrolla la religión, tanto en lo que tiene de grupo organizado –iglesia- como en sus manifestaciones privadas –la experiencia personal de lo trascendente- o expresiones sociales –ritos-. Es pertinente la prohibición de símbolos religiosos en la institución en tanto que institución pública, por ejemplo, un crucifijo colgado en la pared de un aula; pero no se puede prohibir a los ciudadanos que hagan ostensión de símbolos religiosos, es decir, a aquellos que se incorporan al espacio público.

3.

Si bien la prohibición de portar el velo es la materialización, la traducción normativa del principio de neutralidad liberal, aquí encontramos una contradicción del propio principio: la prohibición de símbolos religiosos a los ciudadanos en la escuela o en la calle sólo se puede justificar con una política pública que toma partido por una determinada concepción del bien y que, por tanto, vulnera el principio de neutralidad liberal. La neutralidad es una exigencia a la institución no a los individuos que se incorporan al espacio público.

4.

Se piensa que la igualdad está amenazada por el pluralismo, pero ello no es así. El problema radica en no entender dicho pluralismo más allá de una reducción liberal. La cohesión y la igualdad no tienen que ser destruidas por discutir las condiciones para negociar la participación igualitaria en el espacio público desde la pluralidad. La igualdad es amenazada en tanto que la neutralidad liberal no toma en consideración las especificidades, sino que opta por la irrelevancia pública de las diferencias culturales. En el espacio público es el lugar donde se hace uso de la razón pública, pero también es el sitio donde tienen lugar distintas visiones del mundo. No se nos puede exigir a los individuos que sean “a pesar de” lo que son.

5.

Las personas no religiosas han de admitir que la razón religiosa es también una forma de razón y tiene valor en tanto que la razón religiosa dota de sentido al mundo para muchos individuos. Exigirles que olviden sus verdades de origen sería como exigirles que no sean religiosos. No realizar esta exigencia supone aceptar la tolerancia entendida en sentido fuerte: respeto a las opiniones del otro porque se acepta su autonomía moral, no por diferencia o por evitar el conflicto violento.

Si exigimos al individuo religioso que se abstraiga de sus creencias religiosas en su intervención en el espacio público, le estamos pidiendo un esfuerzo adaptativo superior que al individuo no religioso. ¿Es aceptable esta exigencia adaptativa? Esa es la solución tentativa desde la neutralidad al modo liberal.

6.

Por el contrario, entendemos que es preciso integrar al individuo por el reconocimiento público de su identidad diferenciada. Se hacen necesarias, pues, medidas que reconozcan el carácter pluricultural de la esfera pública y permita la participación de los individuos desde su propia diferencia.

Antonio Gómez Villar

Advertisements

Deixa un comentari

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

Esteu comentant fent servir el compte WordPress.com. Log Out / Canvia )

Twitter picture

Esteu comentant fent servir el compte Twitter. Log Out / Canvia )

Facebook photo

Esteu comentant fent servir el compte Facebook. Log Out / Canvia )

Google+ photo

Esteu comentant fent servir el compte Google+. Log Out / Canvia )

Connecting to %s